
La Academia sacó ventaja rápido por un golazo de Matko Miljevic y, luego, construyó una goleada por 4-1 mediante un penal de Marcos Rojo y las apariciones de Santiago Sosa y Adrián Martínez, que erró un penal donde el puntano de Arizona fue protagonista de la jugada previa.
En el cambio de modelo, Racing fue un equipo con más pase, en el tejido de la circulación paciente, menos proclive a romper con juego directo. Matko Miljevic, en su mejor aporte en La Academia, abrió el partido sin demora (4 minutos) con un golazo (engachó una pelota pasada y la puso arriba con un derechazo) y les dio continuidad a los avances con toques de primera y precisos. Un pase exacto tomó a Ezequiel Cannavo trepando por la banda para forzar el penal de Hausch. Marcos Rojo se encargó del 2-0 con un zurdazo estupendo, arriba y exacto.
Aunque el segundo tiempo trajo el descuento prematuro (6 minutos), esa circunstancia no derivó en complicaciones debido a motivos diversos. El principal fue que Racing no se alteró, ya que conservó la posesión y, además, no ofreció grietas en las proximidades de Cambeses. De todos modos, lo más relevante fue que no se apartó de su plan y lo ejemplificó de manera relevante: con un gol al instante (12 minutos) con esencia colectiva y asociada alrededor de la pelota, que pasó por Miljevic, Sosa, Cannavo, Zaracho y otra vez el volante central para cerrar con un cabezazo esa obra distinguida.
Debió ser de Solari el cuarto que eludió al arquero y por dos veces se lo sacaron en la linea al puntano, que derivó en el penal que ‘Maravilla’ Martínez falló (buena intervención de Amadé al desviar el zurdazo a media altura), pero se desquitó después al sacar provecho de un imperfecto cierre para convertir sin oposición.
El regreso a la actividad dejó, en general, sensaciones positivas. La Copa Argentina marca el cruce en octavos de final con Belgrano, campeón de la última Liga.
Fuente: www.racingclub.com.ar
Foto: www.copaargentina.org
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