BOXEO – La trágica pelea que cambió las reglas para siempre

El 17 de noviembre de 1982, muere Duk Koo Kim tras cuatro días de agonía. El boxeador surcoreano había perdido por KO ante Ray ‘Bum Bum’ Mancini, campeón mundial ligero AMB en el 14º asalto, cuando las peleas por títulos mundiales se hacían a 15 rounds. La tragedia desatada en el Caesars Palace de Las Vegas hizo que las reglas cambiaran para siempre. 

El 13 de noviembre de 1982, en el Caesars Palace de Las Vegas, se disputó una pelea por el título ligero que marcó al boxeo: el italoamericano Ray Mancini frente a Duk Koo Kim, pactada a 15 rounds en las 135 libras. El desenlace, un nocaut en el 14° asalto, terminó en tragedia. 

El combate y la tragedia 

La pelea se dio en la corta distancia, con intercambios constantes a la cabeza y poco espacio para maniobrar. En el duodécimo asalto Kim llegó a apoyar una rodilla en la lona y pareció a punto de caer, pero enseguida volvió a incorporarse. El desgaste se hizo notar en los siguientes capítulos. 

Antes de ese combate, Duk Koo Kim nunca había superado los 12 rounds en su carrera, y la falta de experiencia en peleas largas pasó factura: en el 14° recibió un gancho de izquierda que lo dejó noqueado, cayó de espaldas y su cabeza golpeó la lona. El árbitro Richard Green detuvo la pelea al comprobar que estaba inconsciente. 

Las consecuencias del nocaut a Duk Koo Kim 

Duk Koo Kim murió cuatro días después a causa de un hematoma cerebral, pese a que fue operado tras el combate. La tragedia impulsó cambios regulatorios: el Consejo Mundial de Boxeo decretó que los combates de título pasaran de 15 a 12 rounds y se incorporó la cuenta de ocho segundos como norma de seguridad. 

Los controles médicos también se endurecieron: antes sólo se tomaba la presión arterial, pero a partir de entonces se exigieron resonancia magnética cerebral, estudios pulmonares y electrocardiograma para habilitar a los boxeadores. En un gesto sombrío, Duk Koo Kim escribió ‘Matar o morir’ en una lámpara de su habitación de hotel en Las Vegas. 

Las consecuencias sociales fueron dramáticas: cuatro meses después del fallecimiento, la madre de Duk Koo Kim se suicidó. El árbitro Richard Green, quien había detenido la pelea, también se quitó la vida el 1 de julio de 1983 en su casa de North Las Vegas. El impacto humano fue tan grande como el deportivo. 

Mancini quedó profundamente afectado por lo sucedido y llegó a pensar en retirarse. Sin embargo continuó su carrera profesional hasta 1992; en los últimos años acumuló derrotas y cerró su trayectoria con un registro final que todavía se asocia a aquella noche fatídica. 

Aquella noche con Duk Koo Kim se recuerda como un punto de inflexión en la seguridad del boxeo. Las modificaciones médicas y reglamentarias constituyen su legado más tangible, pero la memoria de quienes sufrieron aquella madrugada sigue vigente en el deporte. 

Fuente: www.radiomitre.cienradios.com 

Foto: www.as.com 

Video: YouTube

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