
El 27 de marzo de 1983, el invicto y campeón pesado, Larry Holmes venció por decisión unánime, al cabo de 12 asaltos, al francés Lucien Rodríguez. El combate se realizó en Scranton, Pensilvania, lugar donde comenzó su carrera profesional y fue la 14ª defensa de su cinturón del CMB de las 17 que hizo para la entidad a la que renunció en noviembre de ese año para seguir reinando en la FIB dos años más.
«Realmente necesitaba este entrenamiento», dijo Holmes, quien se impuso por decisión unánime en 12 asaltos al campeón europeo, claramente superado, para defender su título con éxito por decimocuarta vez. «Lo necesitaba para mi pelea del 20 de mayo contra Tim Witherspoon (invicto y número tres del ranking). Sé que no estaba al 100% para esta pelea», admitió.
Holmes castigó a Rodríguez de principio a fin y derribó al retador al final del sexto asalto con un uppercut de derecha a la barbilla. Sin embargo, el árbitro Carlos Padilla dictaminó que la aparente caída fue un resbalón.
Oriundo de la cercana Easton, pasó toda la pelea tratando de noquear a Rodríguez ante un público que lo aclamaba, el cual abucheó al campeón después del décimo asalto por no haber derrotado a Rodríguez, quien se conformó con llegar hasta el final.
La pelea se promocionó como un homenaje a la gente de Scranton, escenario del primer combate profesional de Holmes. «Necesitaba esto para volver a ponerse en forma”, decía su entrenador Eddie Futch.
"Nunca ha estado en tan mala forma entre peleas. Quiero que descanse unas semanas y que vaya recuperando el ritmo".
Holmes, que pesaba 221 libras, unas cinco libras por encima de su peso habitual de combate y el peso más alto que ha alcanzado en una defensa de título, dijo que estará en forma para enfrentarse a Witherspoon.
Aquel combate también lo ganó el campeón, aunque en fallo dividido, el público en Las Vegas lo abucheó, pero esas son historias para otras efemérides.
Fuente: www.upi.com
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