El 2 de febrero de 2004, al día siguiente de ganar el Abierto de Australia, Roger Federer se convirtió oficialmente por primera vez en N°1 del mundo. Su salto a la cima del ranking ATP significó un hecho inolvidable, iniciando un dominio histórico: 237 semanas consecutivas y 310 semanas totales en la cima del tenis mundial.
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