El 30 de abril de 1993, Mónica Seles, número 1 del mundo en aquel entonces, disputaba los cuartos de final del abierto de Hamburgo cuando recibió una puñalada por la espalda durante el descanso del séptimo game del segundo set. El atacante fue un fanático de Steffi Graf que quiso evitar que la tenista serbia siguiera dominando el circuito femenino y buscaba que su ídola recuperara el reinado perdido.
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