El 9 de enero de 1958, el jugador surgido de Indianápolis y con 1,96 m de altura, estableció un récord individual para el estadio de la Eighth Avenue, y que nunca fue superado en dicho recinto. Robertson abandonó el partido a 2 minutos y 46 segundos del final. Se marchó con la ovación de los 4.615 espectadores resonando en sus oídos y con la certeza de haber anotado más puntos que todo el equipo de Seton Hall. El resultado final fue 118-54.
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