El 15 de febrero de 1961, un avión que transportaba a todo el equipo estadounidense de patinaje artístico al Campeonato Mundial en Praga, Checoslovaquia, se estrelló en Bélgica. En aquel accidente murieron 73 personas, incluidos 18 patinadores, sus entrenadores y figuras clave del deporte, lo que dejó un vacío en la disciplina durante décadas.
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