El 1 de noviembre de 1962, el piloto mexicano Ricardo Rodríguez de la Vega, uno de los Hermanos Rodríguez y máxima promesa del automovilismo en el momento, se mató al estrellarse en la curva peraltada durante las prácticas de la primera carrera que iba a disputarse en su país. Se encontraba en su segundo año dentro de la categoría a bordo de la Scuderia Ferrari pero la tragedia acabó con su esperanzador futuro.
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