El 20 de abril de 2002, en una de las peleas más difíciles y debatidas de su carrera, Floyd Mayweather subió a la división ligera para derrotar al aguerrido mexicano José Luis Castillo por decisión unánime en Las Vegas. Mayweather conquistó el título mundial ligero del WBC, pero tuvo que mostrar un inmenso corazón y ajustes tácticos para manejar la presión incesante y el castigo al cuerpo de Castillo, en una actuación que derivó en una inmediata e igualmente legendaria revancha.
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