El 1 de agosto de 1976, Niki lauda se despistó con su Ferrari 312T2 en la curva Bergwerk del circuito de Nürburgring Nordschleife, durante el Gran Premio de Alemania de 1976. El entonces campeón del mundo, estrelló y se incendió en esa zona, que es una de las más alejadas de boxes en el circuito. Su vida cambiaría para siempre.
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