El 6 de enero de 1994, a poco más de un mes del inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer, en Noruega, el patinaje artístico quedó sacudido por un ataque que marcaría para siempre al deporte: Nancy Kerrigan fue agredida tras un entrenamiento y el caso destapó una trama que involucró al entorno de su rival Tonya Harding.
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