El 3 de junio de 1984, en una carrera marcada por la lluvia torrencial, Ayrton Senna y Stefan Bellof protagonizaron una remontada inolvidable que desafió a los líderes y cambió para siempre la percepción del talento en la Fórmula 1. Alain Prost ganó por bandera roja, pero el mundo habló de otros dos nombres.
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