TURF – Grand National, la carrera de caballos más impredecible del mundo

El 8 de abril de 1967 se disputó la 121° edición de la Grand National, la mundialmente famosa carrera de obstáculos, en el hipódromo de Aintree, cerca de Liverpool, Inglaterra. La ganó el caballo Foinavon, montado por Juan Buckingham, con una cuota de 100 a 1, tras evitar una enorme caída en cadena que dejó fuera a la mayoría de los caballos favoritos. 

El Grand National es la carrera de caballos más seguida y más importante del mundo, y no es para menos. Lleva celebrándose desde 1839 en el hipódromo de Aintree, Liverpool. Va camino de los dos siglos de existencia y solo se ha suspendido a causa de las dos guerras mundiales y por culpa de la pandemia del Covid (aunque en esa edición hubo una carrera simulada por ordenador que también fue vista por millones de personas). Tal fue el éxito, que esa simulación virtual se continúa haciendo como previa y aperitivo de la verdadera carrera. 

Las cifras del Grand National son mareantes. Reúne a más de 15 millones de espectadores frente al televisor (solo en Inglaterra), el hipódromo se llena a reventar con 50.000 aficionados dispuestos a dejarse la garganta por su caballo favorito y la hacienda inglesa se frota las manos con los millones de libras que ingresa como consecuencia de los impuestos derivados de las apuestas. 

Pero sin duda lo que hace único al Grand National son sus historias, probablemente, la mejor sucedió en la edición de 1967 . La carrera transcurría con cierta normalidad con un numeroso grupo de caballos luchando por tomar el liderazgo y un grupo más reducido en la cola.

En este grupo de caballos descartados se encontraba Foinavon. Cuál sería su sorpresa cuando vio que más de veinte caballos se caían a la vez en el mismo obstáculo. Un fenómeno surrealista provocado por los caballos que llevaban la delantera que, bien se cayó, bien rehusaron saltar, formando un tapón y desequilibrando a todos los perseguidores. La imagen era esperpéntica, caballos perseguidos por sus jockeys, caballos desorientados y en dirección contraria, y caballos que se negaban a avanzar. En medio de ese caos, favorecido por su posición retrasada, Foinavon esquivó la melé de caballos, saltó sin problemas y se llevó una plácida y aparentemente imposible victoria. Se pagaba 100 a 1 en las apuestas y el propietario del caballo veía tan difícil que ganara que no fue ni al hipódromo.

Fuente y foto: www.lospasosdebikila.substack.com

Video: YouTube

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