CLAUSURA 1996 – La última pincelada de D10S

El 9 de junio de 1996, Diego Armando Maradona convertía su último gol de jugada en su carrera deportiva y, como no podía ser de otra manera, fue un golazo. El partido se jugó en La Bombonera ante Belgrano de Córdoba y ganó el Xeneize 2-0. Antes de la genialidad del Diez, César Labarre, arquero del conjunto cordobés, le había atajado un penal.

Con la conducción técnica de Héctor ‘Bambino’ Veira y la capitanía del astro argentino, el Xeneize buscaba recuperar protagonismo en el fútbol local. Si bien no tenía la explosión de sus mejores años, seguía conservando una técnica privilegiada, una visión de juego extraordinaria y una influencia determinante dentro de la cancha. A su alrededor comenzaban a aparecer jugadores que marcarían una época en el club, mientras que otros futbolistas experimentados intentaban acompañar al ídolo en la búsqueda de un nuevo título. 

La Bombonera presentaba el clima habitual de los grandes días. Boca enfrentaba a Belgrano de Córdoba por el Torneo Clausura de 1996 y la expectativa estaba puesta, una vez más, en Maradona. El partido avanzaba con normalidad hasta el final del primer tiempo, cuando Diego no pudo convertir de penal ante el arquero César Labarre. “En el penal no le di opciones a Diego, que se movió justo cuando había elegido el lugar donde iba a patear”, contó el arquero. A Diego, tocado, le costó volver al juego. Venía de errar otro penal ante Newell’s y aquello le pesaba. 

Sin embargo, aunque le costó volver al partido porque venía de errar otro tiro desde los doce pasos frente a Newell’s, se tomaría revancha con una de sus “’ugadas rutinarias’. Sobre el final del partido, la pelota le llegó un pelotazo al vértice izquierdo del área y, ante la salida de Labarre, Maradona la pinchó por arriba. La resolución fue precisa, efectiva, propia de un futbolista que había construido una carrera convirtiendo goles en todos los escenarios posibles. 

La Bombonera explotó. Los hinchas celebraron el tanto como tantas otras veces. Era un gol más del Diez, uno más para una colección que ya acumulaba cientos de conquistas. Lo que nadie sabía era que jamás volvería a convertir otro gol en una jugada de campo. 

Esa tarde, Diego pidió perdón. “No me puedo perdonar esto de fallar en dos penales seguidos”, dijo, y le agradeció a la hinchada: “Este partido también lo ganó la gente, que no se desesperó ni presionó”, destacó. 

Después hubo dos goles más, de penal, antes de su retiro definitivo ... pero esa es historia para otras efemérdides.

Fuente y foto: www.radiomitre.cienradios.com 

Video: YouTube

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