
El 17 de junio de 1962, el Scratch du Oro derrotó 3–1 a Checoslovaquia en Santiago y se consagró bicampeón del mundo, en una final marcada por la jerarquía ofensiva brasileña y la consolidación de un equipo histórico.
El 17 de junio de 1962, el Estadio Nacional de Santiago fue el escenario de una final que enfrentaba a dos estilos opuestos: la potencia técnica de Brasil y la disciplina táctica de Checoslovaquia. El Scratch llegaba como campeón defensor, pero sin Pelé —lesionado en fase de grupos—, lo que aumentaba la expectativa sobre si el equipo podría sostener su reinado.
El partido comenzó cuesta arriba para los sudamericanos: a los 15 minutos, Masopust abrió el marcador para los europeos. Sin embargo, la reacción brasileña fue inmediata. Amarildo, el reemplazante de Pelé, empató rápidamente y cambió el pulso del encuentro. En el complemento, la jerarquía de Brasil se impuso con claridad: Zito y Vavá marcaron para sellar el 3–1 y encaminar la historia hacia un nuevo título.
Con la victoria, Brasil se consagró bicampeón del mundo, algo que hasta entonces solo Italia había logrado. El Scratch consolidó una generación irrepetible, capaz de sobreponerse a la ausencia de su máxima figura y reafirmar su dominio global. El 17 de junio quedó así grabado como una de las fechas más importantes en la historia del fútbol sudamericano.
Foto: www.infobae.com
Video: YouTube