FÚTBOL – La transferencia que dividió a una ciudad

El 2 de marzo de 1979, Daniel Pedro Killer fue comprado por Newell`s y la otra mitad de Rosario se preguntó por qué el defensor que había debutado y salido campeón con Central había hecho semejante canallada. En esta efeméride, recordamos esa historia de quien integrara el plantel del seleccionado argentino campeón del mundo 1978.

Defensor central por naturaleza, apodado ‘asesino’, casi no hizo Inferiores: "En 1970 subí a Primera, pero adelante tenía a cada monstruo. Un día lo encaré a Don Ángel Tulio Zof porque me quería ir. El Maestro me dijo: 'No, pibe…no se apure. Usted será figura acá en Central'". Y así fue: en el Canalla obtuvo los títulos nacionales de 1971 (con Ángel Labruna como DT) y de 1973 (con Carlos Timoteo Griguol como DT) y disputó varias ediciones de la Copa Libertadores.

En 1977 fichó para Racing, donde llegó bajo la dirección técnica del Coco Basile. Al año siguiente, formó parte del plantel de la Selección Argentina que salió campeón del Mundial de 1978 disputado en nuestro país, bajo la dirección técnica de César Luis Menotti. Killer formó parte del proceso previo: jugó 34 partidos y convirtió tres goles, todos ante Venezuela en un 11-0 por la Copa América de 1975.

En 1980, pasó de Racing a Newell's Old Boys, histórico rival del club en el que nació futbolísticamente. "Todavía me siguen preguntando por qué", expresó y explicó con lujo de detalles la situación, algo que vale la pena leer completamente desde su óptica.

"El tema fue así. Yo estaba bien en Racing pero extrañaba mucho Rosario. Terminaba el partido y agarraba mi Torino y me iba a ver a la familia. Algo que pocos saben es que jugué casi 10 años desgarrado. Viajar a Rosario era un suplicio, sobre todo porque la Ruta 9 no era autopista y estaba llena de camiones. Tenía que frenar y descansar un poco el pie porque no aguantaba el dolor, pero volvía feliz luego de ver a la familia", comenzó.

La historia, con su nudo y desenlace: "En 1978 fuimos con Racing a jugar un cuadrangular a Rosario. Le pedí a Enrique Omar Sívori, nuestro entrenador, un permiso para saludar a mi señora embarazada y mi hijo. El Cabezón me dijo: 'Usted es el capitán. Si usted se va, no vuelva más'. No me importó y me fui a ver a la familia. Cuando volví al hotel, me estaba esperando Sívori para decirme que estaba desafectado. A los pocos días me llamó el presidente Humberto Capelli, padrastro de Graciela Alfano, para decirme que estaba vendido al Tottenham de Inglaterra. Le digo que no, que no me voy del país. Juego en Racing o Rosario Central. De esto se enteró el Piojo Yudica, entrenador de Newell's. Habló con Yazalde y Santamaría y les preguntó si me aceptaban en el plantel. Como le dijeron que sí, me preguntó si quería jugar con ellos. Le respondí que quería ir a Central. Me reuní con el Escribano Vesco y me dijo que no tenían plata para pagar lo que quería. Me volvió a llamar Yudica y me dijo que me esperaban el sábado en la sede de Newell's. Fui a hablar una vez más con Vesco y su respuesta fue: '¡Qué te van a comprar esos leprosos!'. Finalmente fui a la sede de Newell's. En una mesa larga me esperaba todo el plantel. Yudica me los presentó y en la oficina del presidente arreglé el contrato. Me quedé tres años en el club, cobrando prima y todo".

Así fue que Daniel Killer, de debutar en Primera en Rosario Central, pasó a jugar en Newell's en una transferencia que dividió a la capital santafesina. Un dato no menor que habrá influido es que su padre era hincha de la Lepra y de hecho no quiso saber nada cuando quedó en las Inferiores del Canalla. 

Fuente y foto: www.tycsports.com


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