JUEGOS OLÍMPICO MELBOURNE 1956 – ‘El baño sangriento’

 El 6 de diciembre de 1956, Hungría y la Unión Soviética se enfrentaron en la semifinal olímpica de waterpolo en Melbourne. El choque, marcado por la violencia y la tensión política tras la Revolución Húngara, se convirtió en símbolo de la Guerra Fría. Con golpes, sanciones y un jugador húngaro ensangrentado, el partido quedó grabado como el más violento del olimpismo y pasó a la historia como el ‘Baño sangriento’. 

El 6 de diciembre de 1956, en los Juegos Olímpicos de Melbourne, se disputó la semifinal de waterpolo entre Hungría y la Unión Soviética. El encuentro pasó a la historia como el “Baño sangriento”, símbolo de la tensión política que atravesaba Europa tras la represión soviética de la Revolución Húngara. 

Hungría, campeón olímpico vigente, llegaba con un equipo marcado por la incertidumbre: sus jugadores habían entrenado en Checoslovaquia mientras en su país se libraba la insurrección contra la URSS. En Melbourne, el choque con los soviéticos se convirtió en un duelo que trascendió lo deportivo. 

El partido fue áspero desde el inicio. Con Hungría en ventaja 4-0, el jugador Ervin Zádor recibió un golpe en el rostro del soviético Valentin Prokopov y salió del agua con la cara ensangrentada. La imagen recorrió el mundo y desató la furia del público, compuesto en gran parte por exiliados húngaros. La policía debió intervenir para contener los disturbios. 

Hungría ganó y avanzó a la final, donde se consagró campeón olímpico. Pero más allá del resultado, el “Baño sangriento” quedó como un episodio emblemático de la Guerra Fría en el deporte, donde la piscina se transformó en escenario de resistencia y orgullo nacional.

Foto: www.cnnespañol.cnn.com

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