
El 10 de marzo de 2001, Ferrocarril Oeste descendía a la B Metropolitana, tercera categoría del fútbol argentino, tocando fondo en lo deportivo. Una crisis económica que vació al club y a su histórica clase media de socios explica el derrumbe de una institución con infraestructura de elite, pero sin aire para sostenerse en la competencia.
Domingo 9 de julio de 2000: Ferro desciende a la Primera B Nacional. Sábado 10 de marzo de 2001: Ferro desciende a la Primera B Metropolitana. Ocho meses separan a los peores golpes que puede recibir un equipo en cualquier deporte.
Ferro bajó a la Primera B Nacional con una campaña antológica por lo desastrosa: 17 puntos en 38 partidos (14,91 por ciento de efectividad), con sólo 3 victorias. Y ahora se fue a la Primera B Metropolitana con una temporada en la que suma 15 puntos en 20 partidos: un 25 por ciento del rendimiento ideal. ¿Qué se le puede reclamar a un equipo que en ocasiones jugó con menos de 8 profesionales?
La historia de Ferro no puede dejar al margen a la clase media que lo apuntaló. Pero al club y a los socios los hundió el mismo ancla: una agobiante crisis económica.
Ferro sufrió como pocos los planes económicos que condujeron al vaciamiento de la clase media. Caballito es el barrio medio porteño no sólo geográficamente, sino más que nada en el nivel socioeconómico y cultural. Por eso el desbande de los socios, que antaño sumaban 47.000 y al momento de esta debacle deportiva, alcanzaban los 12.501 plenos —entre ellos, 2.960 vitalicios— y 823 semiplenos, según los datos del último balance. Aunque en las últimas elecciones sólo 7.000 estaban habilitados para votar. Claro que la falta de éxitos deportivos aumentó la escapada.
Tiene una infraestructura de Primera, un predio enorme en Pontevedra, participación en varios deportes amateurs, una cancha en el medio de la ciudad. Pero la realidad indicaba que Ferro descendía a la Primera B Metropolitana.
Fuente: www.clarin.com
Foto: www.442.perfil.com