SELECCIÓN ARGENTINA – Cuando D10S quedó fuera del Mundial ‘78


El 19 de mayo de 1978, César Luis Menotti dejó fuera de la lista del Mundial a Diego Maradona, con apenas 17 años, en una decisión que marcó profundamente su carrera. Ese día, Diego lloró desconsolado bajo un árbol en la concentración de la Selección, y transformó la bronca en combustible para convertirse en uno de los más grandes futbolistas de la historia. 

La concentración en José C. Paz fue el escenario de la noticia. Bajo la lluvia y el frío, Menotti comunicó que los tres desafectados serían Humberto Bravo, Víctor Bottaniz y Maradona. El golpe fue durísimo para el chico de Villa Fiorito, que según relatan los testigos se apartó a un costado y lloró desconsolado bajo un árbol, preocupado por cómo darle la noticia a su padre. 

De esa imagen, de esas lágrimas de Maradona a escondidas, no hay registros fílmicos ni fotográficos, pero sí testigos. La cuenta, por ejemplo, Carlos Ares, ex periodista de El Gráfico, en el libro Vivir en los medios, de Leandro Zanoni.

“Aquel día me quedé a cenar (en la concentración de la Argentina) y cuando salgo del predio, solo, estaba oscuro, hacía mucho frío y escuché que alguien lloraba. Tuve la imagen más fuerte que recuerde: era Maradona, sentado al lado de un árbol llorando desconsoladamente. Le dije lo obvio. ‘¿Sabés los Mundiales que vas a jugar vos?’, y ese tipo de cosas que uno dice para consolar a un chico. Pero él me contestaba, llorando: ‘¿Cómo se le digo a mi papá?’. Decía que nunca lo iba a perdonar a Menotti”, contó Ares. 

La noticia impactó tanto en los tres marginados que Menotti suspendió el entrenamiento que tenía pautado. Maradona contó en su biografía que solamente Leopoldo Jacinto Luque y Américo Rubén Gallego se acercaron para solidarizarse. 

“Y ninguno más. En ese momento (los otros jugadores) eran demasiado grandes como para gastar palabras en un chico”.

Dos días después del anuncio de Menotti, el domingo 21 de mayo, Maradona se puso la camiseta de Argentinos contra Chacarita. Fue por la 15ª fecha del Metropolitano, en La Paternal, y era el último partido antes del receso en el que entraría el torneo durante el Mundial. El Diez quería una revancha y la tuvo: Argentinos ganó 5 a 0, Diego convirtió dos goles y le hicieron un penal que convirtió Jorge López. 

Diego tenía 17 años. En Argentinos Juniors había debutado hacía 19 meses, en octubre de 1976, y ya sumaba 60 partidos y 23 goles en Primera División. Su promedio de efectividad avanzaba con la velocidad de un Fórmula 1: de 0,18 en el Nacional 1976 pasó a 0,35 en el Metropolitano 1977, a 0,50 en el Nacional 1977 y a 0,71 en el Metropolitano 1978, el torneo que se interrumpió durante el Mundial. Una fiera. Y en el futuro inmediato, con su pie izquierdo como pincel y la bronca como combustible, lo esperaba la mayor efectividad de su carrera: un gol por partido en el Nacional 1978 y Metropolitano y Nacional 1979. 

Era un Maradona justo a mitad de camino entre dos imágenes icónicas, de esas que vimos decenas de veces, y que están separadas por 16 años. Si Diego en 1970 era un niño que decía que su sueño era jugar el Mundial, y el de 1986 fue el héroe de la patria de los pantalones cortos, aquel de 1978 era el eslabón perdido.

Fuente y foto: www.elgrafico.com.ar  

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