El 20 de marzo de 2005, Fernando Alonso conquistó el Gran Premio de Malasia en el Circuito Internacional de Sepang, logrando su primera victoria del año (segunda en su carrera dentro de la `máxima’) con el Renault R25, el mismo monoplaza con el que terminaría coronándose campeón. Con ese triunfo pasó al frente del Mundial, convirtiéndose en el primer español en la historia de la Fórmula 1 en encabezar un certamen, y se mantuvo en lo más alto de la clasificación hasta el cierre de la temporada, cuando aseguró el título.
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