FÓRMULA 1 - La victoria que convirtió a Alonso en el primer líder español de la categoría

El 20 de marzo de 2005, Fernando Alonso conquistó el Gran Premio de Malasia en el Circuito Internacional de Sepang, logrando su primera victoria del año (segunda en su carrera dentro de la `máxima’) con el Renault R25, el mismo monoplaza con el que terminaría coronándose campeón. Con ese triunfo pasó al frente del Mundial, convirtiéndose en el primer español en la historia de la Fórmula 1 en encabezar un certamen, y se mantuvo en lo más alto de la clasificación hasta el cierre de la temporada, cuando aseguró el título. 

La segunda fecha del Mundial 2005 ofreció una de las actuaciones más contundentes de Fernando Alonso en su camino hacia el título. Desde la pole position, el asturiano impuso un ritmo inalcanzable bajo el calor sofocante de Sepang, donde las temperaturas superaban los 50 grados sobre el asfalto. Su largada limpia, la consistencia vuelta tras vuelta y una gestión impecable de los neumáticos Michelin le permitieron controlar la carrera sin sobresaltos, alejándose progresivamente de Jarno Trulli y Nick Heidfeld, quienes completaron el podio. 

El triunfo no solo confirmó el potencial del Renault R25, sino que también marcó un punto de quiebre en la historia del automovilismo español. Hasta ese momento, ningún piloto del país había encabezado la clasificación general de la Fórmula 1. Alonso lo consiguió con apenas 23 años, en un campeonato que comenzaba a mostrar señales de cambio tras el dominio prolongado de Ferrari y Michael Schumacher.

La victoria en Malasia fue, además, el inicio de una racha que consolidó su liderazgo. En las carreras siguientes amplió la ventaja con triunfos en Bahréin y San Marino, y aun en los fines de semana más complicados logró conservar la cima del certamen. Esa regularidad, combinada con la competitividad del equipo Renault, lo llevó a sostener el primer puesto de principio a fin hasta coronarse campeón en Brasil, convirtiéndose en el monarca más joven de la categoría hasta ese momento. 

Aquel 20 de marzo quedó grabado como el día en que Alonso no solo ganó una carrera, sino que abrió definitivamente la puerta a una nueva era para la Fórmula 1 española. 

Foto: www.elmundo.es

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