El 22 de octubre de 1989, en el circuito de Suzuka (Japón), Ayrton Senna y Alain Prost protagonizaron un choque decisivo en plena definición del campeonato mundial de Fórmula 1. La maniobra, ocurrida en la chicana final, derivó en la descalificación de Senna y consagró a Prost como campeón, en un contexto de máxima tensión deportiva y rivalidad interna en McLaren.
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