AJEDREZ – El día que empezó la inteligencia artificial con el triunfo de Deeper Blue sobre Kasparov

El 11 de mayo de 1997, Garik Kimovich Weinstein, más conocido por su nombre materno, Garry Kasparov, considerado por muchos uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, perdió contra Deeper Blue, una versión perfeccionada de la computadora IBM Deep Blue. 

Este enfrentamiento representó un hito en la historia moderna del ajedrez y marcó el inicio del desarrollo de la inteligencia artificial (IA). El encuentro de seis partidas entre Kasparov y la máquina se definió el último día, después de nueve jornadas frenéticas y extenuantes para el campeón del mundo. Pero, en realidad, definió una nueva era, la de Cuarta Revolución Industrial (4T). Simbolizó un pacto, incómodo, entre el hombre y la tecnología.

Kasparov había triunfado con relativa comodidad la primera partida, que se jugó el 3 de mayo. ‘El Ogro de Bakú’, como le decían a Garry por su prepotencia técnica frente al tablero y por su lugar de nacimiento, estaba confiado. Un año antes le ganó un match a Deep Blue, la hermana original, en Filadelfia. Kasparov siempre pensó que faltaba mucho tiempo para que una máquina supere al hombre en el circuito ajedrecístico internacional. 

Pero en 1997 ocurrió lo inesperado. En la segunda partida, de un torneo de seis, Deeper Blue triunfó con dudas y muchos reclamos por parte de Garry que tenía la certeza, nunca comprobada, que detrás de Deeper Blue siempre intervino la mano de un hombre. Después de la primera victoria de la máquina se encendieron luces de todos los colores en el búnker de Kasparov. 

A partir de ahí, se sucedieron tres empates consecutivos que igualaron el match a 2.5 puntos para cada uno. La partida seis fue el golpe de gracia para el campeón del mundo. 

Newsweek llamó a la partida "La última batalla del cerebro"; otro titular apodó a Kasparov "el defensor de la humanidad". Este filme reconstruyó uno de los momentos culminantes de un encuentro repleto de intrincadas tramas y muchas conjeturas que derrumbaron al genio del tablero. 

Es que Kasparov era mucho más que un ajedrecista. Representaba la imagen misma del superhombre. Desde que nació el 13 de abril de 1963, en Bakú, la capital y centro político-cultural de Azerbaiyán, logró superar casi todas las vallas y obtuvo los trofeos que se propuso. Con un coeficiente intelectual estimado en 190 puntos (más alto que el del mismo Einstein), es uno de los hombres más dotados intelectualmente de la historia: ajedrecista, escritor, conferencista, especialista en inteligencia artificial y graduado en idiomas. 

Hasta que se retiró el 10 de marzo de 2005, no le quedó ninguna meta pendiente; fue campeón mundial absoluto entre 1985 y 1993 bajo FIDE (Federación Internacional de Ajedrez); campeón mundial versión PCA entre 1993 y 2000; además fue coronado como el número uno más joven en 1985. En su fructífera carrera obtuvo en 11 oportunidades el Oscar del Ajedrez. 

La llegada de Terminator 

La derrota de Kasparov en la última partida contra Deeper Blue fue sorprendente. Dejó estupefacto al mundo. Incluso los expertos más escépticos quedaron desconcertados con el resultado definitivo. "El Terminator había llegado", recordaría después el Gran Maestro Maurice Ashley. 

Paradójicamente o no, la definición de la última partida, la decisiva, fue una de las más rápidas de las que se tiene conocimiento en el ajedrez de alta competición. Kasparov duró menos de una hora y tan solo 19 movimientos. Fue un doloroso suspiro. 

La nueva Deep utilizaba dos métodos complementarios para determinar el ‘siguiente movimiento’ de una pieza. 

Primero, buscaba en la base de datos de su memoria el mismo juego de ajedrez de los últimos cientos de años e imitaba las jugadas que hicieron los grandes maestros para ganar en idénticas circunstancias. Para poder hacerlo, la máquina atesoraba en su libro de aperturas más de 4,000 posiciones y 700,000 partidas de grandes maestros. 

Deeper Blue incluía en sus circuitos las partidas de jugadores famosos de la talla del cubano José Raúl Capablanca, del estadounidense Bobby Fischer, de los rusos Anatoly Karpov y Alexander Alekhine, entre muchos otros. Y, por supuesto, las de su contrincante, Kasparov. De esta manera, los ingenieros de IBM le incorporaron a Deeper Blue la esencia misma de la experiencia humana en el ajedrez. 

La base de datos de Deeper Blue también incluyó en su memoria muchas finales de partidas de seis piezas y posiciones de cinco o menos piezas. Y en aquellos casos en los que surgía una situación distinta, en la que el movimiento no aparecía en la base de datos, Deeper Blue evaluaba el nuevo cuadro de situación y elegía la opción que le parecía más ventajosa para posicionarse mejor en el tablero. 

La máquina analizaba una docena de movimientos utilizando cálculos a una velocidad sorprendente. Era capaz de evaluar en el punto más álgido alrededor de 200 millones de posiciones por segundo, el doble de las jugadas de la Deep Blue original. 

Esto le daba una ventaja notoria respecto a cualquier ser humano e incluso con relación al resto de las computadoras. 

A diferencia de otros equipos tecnológicos de la época, Deeper Blue podía acceder a una enorme cantidad de datos y analizar el posicionamiento de los próximos entre 8 y 12 movimientos con una precisión de filigrana. 

Entre el primer match de 1996, que Kasparov le ganó a Deep Blue (Azul profundo) 4-2, y el segundo de 1997, IBM incluyó innovaciones futuristas en el hardware y el software. 

Un avión informático 

Deeper Blue era un verdadero avión informático. Estaba construida con 30 procesadores PowerPC y 480 fichas de ajedrez personalizadas. 

Además, el equipo de IBM incorporó una base de datos de aperturas ampliada, adaptada específicamente al estilo de Kasparov, y bibliotecas de jugadas maestras para finales de juego, como un manual de soluciones probadas y garantizadas.

Junto con un enorme peso de conocimientos acumulados en ajedrez y un año de pruebas bajo el exigente adiestramiento de grandes maestros, la versión final de Deeper Blue era casi infalible. 

Poco se parecía a la anquilosada e ingenua Deep Blue. Se trataba de una máquina entrenada y acompañada por los mejores ajedrecistas y científicos tecnológicos, preparada para cazar al ‘ogro de Bakú’. 

El propio Kasparov definió la fuerza de su contrincante así: "Fue como jugar contra un reloj. Cada segundo, la máquina se volvía más fuerte". 

Después de perder en 1996 con Deep Blue, el gigante tecnológico IBM inició un proceso acelerado con el fin de conformar al equipo técnico-científico de los sueños. Integró a profesionales humanos expertos en ajedrez y tecnología, a lo que le sumó una razonable dosis de dinero. 

Algunos hablan de una inversión total de 10 ó 20 millones de dólares y otros exageran llevando el número a casi 100 millones de dólares. "IBM quería ganarle a Kasparov, no solo desarrollar un experimento científico. Se había propuesto ganar el encuentro", confesó uno de los especialistas contratados por la firma tecnológica. 

Este equipo, compuesto por ingenieros, programadores y expertos en ajedrez con distintas especialidades, combinó sus habilidades para crear una máquina que no solo calculaba movimientos, sino que también anticipaba las posibles estrategias de Kasparov. 

Fuente: www.cronista.com 

Foto: Reuters 

Video: YouTube

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