
El 11 de febrero de 2004, Albeiro el ‘Palomo’ Usuriaga fue asesinado en Cali, la ciudad que lo vio nacer y donde seguía siendo un ídolo popular. Su muerte interrumpió la historia de un delantero carismático, campeón continental y símbolo de una generación inolvidable del fútbol colombiano. En Argentina, alcanzó la gloria con el Independiente de Brindisi donde la ‘Doble Visera’ festejaba sus gambetas y goles al grito de: ‘¡Usuriaga! ¡Usuriaga!´.
Albeiro Usuriaga nació el 12 de junio de 1966 en Cali (Valle del Cauca), debutó en 1986 con América de Cali, pero por fuera de su talento en la cancha, también tenía una afinidad por la fiesta, lo que no permitió que se consolidara en algunos clubes; a pesar de esto, su afinidad con el gol lo convirtieron en un jugador querido en Atlético Nacional e Independiente de Avellaneda (Argentina).
Su primer paso de gran importancia se registró con Atlético Nacional, siendo una de las fichas claves del equipo de Francisco Maturana que se consagró campeón de la Copa Libertadores en 1989. Con América de Cali fue campeón en dos ocasiones, pero su mejor momento lo vivió en Argentina con Independiente, en donde ganó, con el inolvidable equipo de Brindisi, el Clausura 1994, la Supercopa sudamericana ’94 y la Recopa 1995 en Tokio.
Luego de retirarse, Albeiro se radicó en Cali, en donde su vida alegre lo mantenía en las primeras planas de varios diarios de la región; sin embargo, sus familiares nunca pensaron que su alegría provocaría que fuera asesinado en la ciudad que lo vio nacer.
El 11 de febrero de 2004, Usuriaga se encontraba en un negocio del barrio '12 de octubre', del que era cliente recurrente y sus fanáticos se acercaban para tomarse una fotografía con una gloria del fútbol colombiano. Sobre las 7:00 p. m., El ‘Palomo’ fue víctima de sicariato, luego de que un hombre que descendió de una moto le disparará en 13 ocasiones. Familiares afirmaron que el delantero estaba a punto de firmar con un club de China para volver a las canchas.
Sobre este crimen se crearon varias hipótesis, una de estas señalaba que Usuriaga había sido testigo de un asesinato y lo habían matado para callar lo que sabía; sin embargo, las autoridades concluyeron que el atacante había sido asesinado por orden de Jefferson Valdez Marín, jefe de una banda ilegal llamada Molina, debido a que Albeiro había salido con la novia del criminal.
Esto no fue aceptado por la familia del vallecaucano, que afirmó que la muerte de Albeiro se había registrado porque era defensor de su barrio, en el que no permitía que se registraran crímenes.
“Me atrevería a decir que lo mataron porque cuidaba mucho este barrio, porque él nunca aceptó que vinieran acá a robar, a matar la gente, y él quedarse callado. Para mí, él de pronto supo de algunos de los crímenes que se cometieron en ese tiempo y tal vez matándolo fue la única manera que encontraron de callarlo”, afirmó una de las hermanas de Usuriaga.
“Independiente fue muy importante en mi vida y en mi carrera. Tuve buenos momentos en Colombia, pero me marcaron los títulos en el Rojo. Allí fui feliz y estuve tan cómodo en la Argentina que me sentí un argentino más", declaró un tiempo después el goleador colombiano.
Fue parte de la gran generación de futbolistas colombianos de los años 90, en la cual se destacaron René Higuita, Carlos Valderrama, Freddy Rincón, Faustino Asprilla, Adolfo Valencia, Leonel Álvarez, entre otros.
Sus funerales en Cali fueron una fiesta: una multitud irrumpió en la catedral a pura música y lo trasladó al Cementerio Metropolitano.
Fuente: www.infobae.com
Foto: www.soydelrojo.com
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