BÉISBOL - El partido con más carreras en la historia de la MLB

El 25 de agosto de 1922, el béisbol estadounidense vivió una de esas jornadas que quedan grabadas para siempre en la memoria colectiva. En Cubs Park, el estadio que cuatro años más tarde sería rebautizado como Wrigley Field, Chicago y Philadelphia protagonizaron un encuentro que rompió todos los moldes: 49 carreras combinadas, un marcador que parecía de otro deporte y un ritmo ofensivo que aún hoy, más de un siglo después, sigue siendo récord absoluto en las Grandes Ligas. 

La tarde comenzó como una exhibición de poderío de los Chicago Cubs, que explotaron el juego desde temprano. En el segundo inning anotaron 10 carreras, y en el cuarto sumaron otras 14, una ráfaga ofensiva que los dejó arriba 26–6 y que parecía sentenciar el partido antes de la mitad del encuentro. El público celebraba incrédulo: cada turno al bate era una nueva oportunidad de sumar, y los lanzadores de Philadelphia no encontraban forma de detener la hemorragia. 

Pero el béisbol siempre guarda un giro inesperado. Los Philadelphia Phillies iniciaron una remontada que rozó lo épico: 8 carreras en el octavo inning y 6 más en el noveno, dejando el empate en circulación y obligando a Chicago a sostener la ventaja con uñas y dientes. El caos era total: 51 hits, errores defensivos, cambios de lanzadores y un clima de tensión que contrastaba con la comodidad inicial. El partido terminó 26–23, después de 3 horas y 1 minuto de una montaña rusa emocional que desafió todas las estadísticas conocidas. 

Aquel día quedó inmortalizado como el partido con más carreras anotadas en la historia de la MLB, un récord que jamás fue igualado. Un encuentro que mostró la esencia del deporte: imprevisible, dramático, capaz de transformar una tarde cualquiera en una página eterna de la historia. 

Un 25 de agosto que el béisbol jamás olvidó.

Fotos: Web

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