
El 13 de enero de 1980, el australiano Alan Jones ganó el Gran Premio de Argentina disputado en el autódromo de la ciudad de Buenos Aires en el viejo trazado Nº 15 de 5.948 metros. Lo hizo a bordo del Williams FW07. Ese día corrieron dos argentinos: Ricardo Zunino (Brabham) y Carlos Reutemann, compañero de equipo del ganador que no terminó la carrera y es el protagonista de esta efeméride.
¿Cuantas veces se habló de la insensibilidad de los pilotos de F1? ¿Cuantas veces se los trató de autómatas? ¿Cuantas veces se los despojó de humanidad? ¿Y cuantas veces se habló de la frialdad de Reutemann, de su inexpresividad, de esa máscara impávida que casi siempre lo acompaña? Muchas, sin duda.
Pero el domingo, cuando el motor del Williams número 28 se apagó para encender una nueva frustración, el argentino demostró que si todo eso que alguna vez se dijo de él y de los pilotos es cierto, debajo de cada casco, adentro de cada buzo antiflama hay, por sobre todas las cosas, un hombre. Sentado junto a su auto y después de una larga reflexión, Carlos Reutemann, el frío, el calculador, el impávido, no pudo seguir escondiendo al ser humano. Y lloró. Sin vergüenza, sin pudor, lloró. A la vista de todo el mundo, sin importarle las cámaras que lo apuntaban. El hombre lloró. Así descargó toda su bronca. Reconociendo y asumiendo intrínsecamente, su parte de culpa.
Revista Corsa Nro 711 - Enero de 1980
Carlos Reutemann: "Lloré como quince minutos"
“Tenía un coche de primera que llego a impresionarme como únicamente llaman la atención los grandes autos. En esas vueltas con tanques llenos llegue a un tiempo de 1m50s90/100 a 7/100 de Jones. Un dato importante que demostraba la paridad entre los dos Williams. Yo lo sentí así y quedé satisfecho. Después volví a mi box y me concentré en la carrera”.
“Cuando llego el momento de largar sabía que no podía equivocarme. Una buena partida sería fundamental para ganar tiempo y estar lo más cerca posible de Jones. Tenía la impresión de que este se iría lejos del resto. Y no me equivoque Jones pico cómodo en punta y yo llegue sexto a la ‘S’ después de una buena largada. Cuando estábamos en los mixtos lo pase a Pironi y quede quinto. En ese momento estaba girando muy cómodo”.
“En la vuelta siguiente lo pase a Andretti y ya cuarto empecé a acercarme progresivamente a Laffite y Piquet que estaban segundo y tercero. Hasta ese momento todo era fácil para mí. Los estaba alcanzado al Ligier y al Brabham muy tranquilo y totalmente relajado. Sabía que tenía más auto que ellos y por eso creo que en la sexta vuelta empecé a tantearlo a Piquet en la recta opuesta porque a esa altura tanto el Brabham como el Ligier me frenaban bastante en las partes lentas. Pero el problema era que, en lo derecho, mi auto y el de Piquet andaban parejo. Por eso en la novena intente pasarlo antes de la Chicana de Ascari. Yo venía de atrás y me puse a la par”.
“Llegué a pasar parte del auto pero ya venía la curva y cuando Piquet dobló yo no tenía más pista para seguir. Ahí frene con todo y se bloquearon las dos ruedas delanteras. Por eso me fui afuera. De cualquier manera, no creo que haya sido un error de conducción”.
“Me decidí a pasarlo en ese sector y por afuera, porque de poder hacerlo le ganaba la cuerda en la siguiente curva. Pero él freno muy adentro de la Chicana y no pude pasarlo. Creo que más que un error fue desconocimiento del auto porque no pensaba que podían bloquearse las ruedas delanteras. Después de ese episodio volví a la pista y seguí la carrera”.
“Completé esa novena vuelta, hice la décima y ahí me di cuenta que la temperatura del motor comenzaba a subir. Evidentemente el pasto que se había metido en los pontones no desaparecería con el paso rápido del aire como yo pensaba. Por esta causa en la vuelta 11 entre a boxes a limpiar los pontones”.
“Pero ya era tarde. El motor había recalentado mucho y sólo dure medio circuito más ya que antes de doblar la horquilla de los mixtos se rompió el motor. Ahí se me derrumbó todo. En ese momento no podía creerlo y solo atine a bajarme del auto y sentarme junto a el. Estuve mucho tiempo sentado, llorando como quince minutos”.
Fuente: www.f1-web.com.ar
Fotos: Revista El Gráfico – Revista Corsa
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