GP DE BÉLGICA 1981 – La última victoria del ‘Lole’ en la Fórmula 1

El 17 de mayo de 1981, Carlos Alberto Reutemann ganó el Gran Premio de Bélgica disputado en el circuito de Zolder. A bordo del Williams FW07C Cosworth, el ‘Lole’ conseguía su 12ª victoria puntuable y sería su última en la categoría. 

El Gran Premio de Bélgica de 1981 quedó marcado para siempre como una de las carreras más caóticas, tensas y controvertidas de la Fórmula 1 moderna. En medio de un fin de semana plagado de accidentes, discusiones reglamentarias y fallas organizativas, Carlos Alberto Reutemann emergió como la figura más sólida del paddock. Su victoria en Zolder —la número 12 de su campaña y la última de su trayectoria en la categoría— fue tan contundente en lo deportivo como amarga en lo emocional. 

El clima previo ya anticipaba un GP turbulento. La polémica por las suspensiones hidroneumáticas, los roces entre FISA y FOCA, y la inseguridad del circuito habían generado un ambiente enrarecido. El viernes, un accidente en boxes involucró al propio Reutemann, cuyo Williams atropelló accidentalmente a un mecánico de Osella, hecho que encendió la protesta silenciosa de los equipos antes de la largada del domingo. Ese episodio, sumado a la desorganización en la grilla y a la ausencia de banderas claras, derivó en un segundo accidente grave cuando Siegfried Stohr embistió a un mecánico de Arrows en plena recta principal. La carrera debió suspenderse y relanzarse más tarde, con un paddock conmocionado. 

En ese contexto, Reutemann mostró una templanza excepcional. Había logrado la pole position tras la penalización a Alan Jones y se mantuvo siempre en la conversación por la punta. En las primeras vueltas, Pironi, Piquet, Jones y el propio Lole protagonizaron un tren de cuatro autos que ofreció lo mejor del fin de semana. Pero la presión, los errores y los toques fueron eliminando rivales: Piquet quedó afuera tras un roce con Jones, y el australiano abandonó poco después al perder el control de su Williams. Con Pironi retrasado por problemas en su Ferrari turbo, el camino quedó despejado para que Reutemann tomara el liderazgo y administrara la carrera con autoridad. 

La lluvia apareció en el tramo final y la dirección decidió acortar la competencia, sellando una victoria que, desde lo deportivo, fue impecable. Reutemann se llevó los puntos, el récord de vuelta, la pole y la cima del campeonato. Sin embargo, su rostro en el podio reflejaba otra historia: la de un piloto que acababa de ganar en medio de un fin de semana que había puesto en riesgo la vida de colegas y mecánicos, y que había expuesto las grietas más profundas de la Fórmula 1 de la época. 

La victoria en Zolder terminó siendo más que un triunfo: fue el último capítulo glorioso de la carrera de Carlos Reutemann en la Fórmula 1. A partir de allí, el santafesino sostuvo una temporada 1981 excepcional que lo llevó a pelear el título hasta la última fecha, quedando finalmente subcampeón a solo un punto de Nelson Piquet . Ese desenlace, tan ajustado como doloroso, marcó el final de su gran oportunidad mundialista. En 1982 inició el campeonato con Williams, pero tras solo dos Grandes Premios —Sudáfrica y Brasil— decidió retirarse definitivamente, en un contexto atravesado por tensiones internas en el equipo y el clima político derivado de la Guerra de Malvinas . Así, aquella tarde gris y caótica de Zolder quedó grabada como su última victoria y como el cierre deportivo de uno de los pilotos más finos y consistentes que dio la Argentina. 

Fuente y foto: www.f1-web.com.ar 

Video: YouTube

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