
El 25 de julio de 1982, René Arnoux se impuso en el Gran Premio de Francia, disputado en Paul Ricard, encabezando un 1–2 para Renault y un inédito 1–2–3–4 francés. La victoria llegó en medio de tensiones internas con Alain Prost y una carrera marcada por un accidente que terminó con el retiro de Jochen Mass.
El 25 de julio de 1982, el Gran Premio de Francia ofreció una de las imágenes más potentes de la era turbo de la Fórmula 1. En el circuito de Paul Ricard, el local René Arnoux dominó de punta a punta y le dio a Renault una victoria celebrada por la afición francesa, aunque envuelta en polémica.
Arnoux había pactado con su compañero Alain Prost que, si ambos lideraban la carrera, cedería la posición para favorecerlo en la lucha por el campeonato. Sin embargo, el piloto de Grenoble mantuvo el ritmo, no levantó, y cruzó la meta primero. Prost, visiblemente molesto, terminó segundo a más de 17 segundos.
El podio lo completó Didier Pironi, cuyo tercer puesto le permitió ampliar su ventaja en el campeonato, aunque sería su último resultado antes del accidente en Alemania que puso fin a su carrera.
La jornada también quedó marcada por un fuerte accidente en la vuelta 11, cuando Jochen Mass y Mauro Baldi chocaron en la zona de alta velocidad de Signes. El auto de Mass atravesó el alambrado y llegó a un sector de público, dejando heridos y provocando su retiro inmediato de la categoría.
Con el triunfo, Arnoux selló una de las postales más recordadas del automovilismo francés: Renault 1–2, Ferrari 3–4 con Patrick Tambay completando un póker francés y un dominio absoluto de los autos del Rombo en su tierra.
Foto: www.elsofadelaf1.blogspot.com